Apostarlo todo a las raíces

Acaba de ser el Festival de Eurovisión y me ha pasado lo mismo que todos los años: me mantengo al margen por pereza hasta que llega el día y, de repente, cuando empiezo a cruzarme con tuits o whatsapps sobre las actuaciones o los memes, me entra la ansiedad eurovisiva, me conecto a la tele y me arrepiento de no haber estado más pendiente.

Este año ha habido temazos. Muchos y variados

Luego me pego un par de semanas escuchando el disco oficial (lo estoy escuchando ahora mismo, mientras escribo estas líneas).

Este año ha habido temazos. Muchos y variados. Ejemplo de ello son el nu metal de Blind Channel (Finlandia), el rhythm blues cabaretero de Destiny (Malta), o el rock oscuro de Maneskin (Italia) que finalmente se llevó el primer premio.

Blas Cantó llevó una balada muy bonita y sobre todo muy bien cantada. Este chico tiene unos falsetes y unos agudos a los que yo no llego ni poniéndome de puntillas. Mis dieses y toda mi envidia para este murciano.

Pero como era predecible quedamos los terceros… por la cola. Y la culpa no es ni de él ni de la canción. Se trata de un concurso, como tal tiene una serie de elementos que se valoran para elegir ganador, y sospecho que en TVE no saben hacer esa lectura. Me explico.

Llevo mucho tiempo diciendo en Twitter que no conseguiremos nada en Eurovisión hasta que mandemos a Miguel Poveda y voy a justificarlo analizando la tabla de participantes de este año.

Mi conclusión es que a Europa le gustan lo español y lo étnico. ¿Hay algo más español y más étnico, musicalmente hablando, que el flamenco?

Ha ganado un rock oscuro. No es la primera vez (recordemos a los inmensos Lordi). Ha ganado algo DIFERENTE. Algo que no se parece a las 10 o 12 canciones pop razonablemente parecidas (entre ellas la española).

El segundo puesto se lo ha llevado Barbara Pravi con una canción que conectaba directamente con la Francia de los años 50 de Édith Piaf. Ukrania quedó 5ª con una canción tremendamente étnica (Shum), igual que Rusia (Russian Woman). Pinceladas de música regionales se perciben en muchas más canciones en forma de instrumentos étnicos. Y entre todos, sumando las veces que se escuchó (‘El Diablo‘, ‘Adrenalina‘…) como las que se leyó en la pantalla, fueron bastantes las veces que pudimos identificar el idioma español sobre el escenario.

Mi conclusión es que a Europa le gustan lo español y lo étnico. ¿Hay algo más español y más étnico, musicalmente hablando, que el flamenco? La música celta, sí, pero esa la tenemos en común con el norte de Europa. La jota y la sardana también, por supuesto. Pero no gozan de la popularidad del flamenco. Hay academias de flamenco por todo el mundo enseñando a hordas de guiris a aprender un arte que admiran sobremanera.

¿Por qué RTVE no se deja de parafernalias de lunas gigantes y baladas bonitas pero planas entre baladas similares y manda a concursar a un cuadro flamenco al completo?

Puedo entender que una figura de prestigio como Miguel Poveda no se arriesgue a poner en juego su reputación perdiendo en Eurovisión. Pero me encantaría ver un año a RTVE apostando todo a las raíces y organizando un programa de pre-selección (como el que hicieron para Chikilicuatre) en el que la única condición sea que las piezas a interpretar sean de flamenco.

Y en el escenario del concurso, sin inventos siberianos: un tablao flamenco, sillas de anea y un cuadro compuesto por guitarra, cajón, palmas y el cantaor o cantaora. Cuanto menos será algo diferente. Y si no ganamos lo peor que puede pasar es que le recordemos a Europa que los españoles tenemos una cosa maravillosa que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Menos baladitas fotocopiadas y más Camarón.